Recuerda
Cuando me escribías cartas desde allá, me hablabas de los cochecitos de pequeña.... que funcionaban a cuerda.... y les dabas alegremente cuerda sin parar, hasta que ya no podías darles más cuerda, entonces con tus pequeñas manos los dejabas en terreno Firme con la esperanza de que fueran lo más lejos posible, y acababan, agotando su cuerda contra una Pared. Recuerda, Mukusla. Recuerda.

Mukuxla está...
Atrapada en un Instante...